Este 7 de septiembre se cumplen ocho años de la muerte de Mac Miller. Malcolm James McCormick tenía apenas 26 años cuando falleció en 2018 por una sobredosis accidental, dejando atrás una carrera que en poco tiempo había pasado de los mixtapes adolescentes de Pittsburgh a algunos de los proyectos más personales y arriesgados del hip hop de su generación.
Mac comenzó a rapear durante su adolescencia y convirtió la música en una obsesión. Pasaba noches enteras escribiendo, repartía sus propios discos en la preparatoria y además era un músico autodidacta: tocaba piano, guitarra, batería y bajo. También produjo música bajo el alias Larry Fisherman y exploró el jazz como Larry Lovestein & The Velvet Revival.
Su universo musical era mucho más amplio de lo que sugerían sus primeros años de “frat rap”. Entre sus discos favoritos aparecían trabajos de Big L, The Beatles, Prince, OutKast, Radiohead, MF DOOM, D’Angelo, Erykah Badu y Thundercat. Esa mezcla de influencias terminó reflejándose en su propia evolución, especialmente en discos como Watching Movies with the Sound Off y Swimming.
Su historia tampoco terminó en 2018. Circles, terminado por Jon Brion y publicado en 2020, continuó el camino que Mac había comenzado con Swimming, mientras Balloonerism llegó oficialmente en 2025. Ocho años después de su muerte, su discografía sigue mostrando algo que estuvo presente durante toda su carrera: Mac Miller nunca pareció interesado en quedarse haciendo la misma música.


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