Julio Le Parc, uno de los artistas latinoamericanos más influyentes del último siglo, murió este sábado en París a los 97 años. Reconocido mundialmente por revolucionar el arte óptico y cinético, el creador argentino construyó una obra que exploró durante décadas la luz, el color, el movimiento y la participación activa del espectador.
Nacido en Mendoza y radicado en París desde finales de los años cincuenta, Le Parc se convirtió en una figura fundamental del arte contemporáneo gracias a piezas que desafiaban la percepción tradicional. Desde sus primeros relieves ópticos y experimentos con espejos hasta sus icónicas instalaciones lumínicas, su trabajo transformó galerías y espacios públicos en experiencias inmersivas donde la obra no existía sin la interacción del público.
Entre sus creaciones más emblemáticas destacan Relieve blanco sobre negro (1960), Seis espejos dobles (1966), Luz continua con 49 cilindros (1967) y sus monumentales esculturas lumínicas exhibidas en museos de todo el mundo. Su legado también incluyó obras de fuerte contenido político como La tortura (1972), realizada junto al Grupo Denuncia como respuesta a las dictaduras latinoamericanas.
Le Parc falleció a pocos días de la inauguración de una gran retrospectiva en la Tate Gallery de Londres. Con su partida, el arte pierde a uno de los pioneros que redefinieron la relación entre obra, espacio y espectador.


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