Así se transforma el fútbol en Diosa Redonda

Diosa Redonda de Gabriela González Leal no mira el fútbol como espectáculo, sino como sistema de signos. En lugar de goles y narrativas épicas, la artista trabaja con sus residuos: balones desgastados, billetes desmonetizados, fragmentos orgánicos. Lo que queda después del juego se convierte en materia prima para construir un lenguaje donde el fútbol aparece como ritual, economía y archivo cultural al mismo tiempo.

La obra se mueve en un terreno híbrido donde lo ancestral colisiona con lo contemporáneo. Referencias a Tláloc, Tonatiuh o el Guerrero Águila emergen entre formas hechas de balón y ornamento, generando nuevas figuras rituales. Aquí, el ídolo deportivo deja de ser individuo para diluirse en estructuras colectivas y ecológicas, como en Messiatl o CR7 (Colmena Ritual 7), donde la devoción se cruza con la crisis ambiental y la lógica extractiva.

Más que reinterpretar el fútbol, González Leal lo hackea. El estadio se convierte en templo, el uniforme en piel y el trofeo en señal de alerta. En ese desplazamiento, Diosa Redonda propone una lectura más densa: el juego como dispositivo que produce deseo, identidad y también desgaste. Un espejo incómodo de todo lo que el espectáculo normalmente oculta.

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