Después de la muerte de su padre, Radhika Chitalia conservó durante años su antiguo pasaporte. En lugar de desecharlo, la ilustradora y diseñadora decidió intervenir cada una de sus páginas con pinturas en gouache, transformando visas, sellos migratorios y espacios vacíos en una obra sobre memoria y duelo.
Su padre disfrutaba viajar y planeaba recorrer el mundo junto a su esposa durante su retiro, pero murió antes de poder hacerlo. Chitalia comenzó entonces a pintar también aquellas páginas que nunca llegaron a utilizarse, imaginando nuevas historias sobre los viajes que quedaron pendientes.
Las ilustraciones conviven directamente con las marcas originales del documento. Sellos, visas y anotaciones permanecen visibles debajo de escenas llenas de color, haciendo que el pasaporte funcione simultáneamente como archivo de los lugares que visitó y soporte para nuevos recuerdos.
El proyecto llevó a Chitalia a intervenir otros documentos que pertenecieron a su padre, continuando una práctica que utiliza objetos cotidianos para explorar vínculos personales, emociones y memoria.


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