Rachel Youn (@rachelyoun) rescata masajeadores, máquinas de ejercicio y mecedoras para convertirlos en esculturas que no dejan de moverse. Entre flores falsas, motores y objetos encontrados, sus piezas transforman el wellness en algo extraño y casi absurdo: máquinas diseñadas para cuidar el cuerpo que siguen trabajando incluso cuando ya no hay nadie a quien cuidar.

