Rokkaku lleva su universo kawaii a Hong Kong

Ayako Rokkaku convierte el LANDMARK Atrium en un universo paralelo con THE ISLAND – ONIGASHIMA, una instalación inmersiva que rompe con el pulido lujo del mall para introducir un landscape suave, táctil y completamente kawaii-coded. Figuras amorfas, textiles ondulantes y criaturas híbridas ocupan el espacio como si hubieran escapado de un imaginario infantil, transformando el atrio en algo más cercano a un dreamscape que a un retail hub.

Inspirada en el folclore japonés —específicamente en la isla demoníaca de Momotaro— Rokkaku reprograma el mito en clave feel-good. Su versión de Onigashima no es una amenaza, es refugio: un espacio donde la energía, el color y la curiosidad dominan. La conexión entre Hong Kong y Japón como territorios insulares se traduce en una narrativa compartida, donde lo fantástico funciona como puente cultural.

Más que una instalación para mirar, es una experiencia para habitar. Rokkaku elimina la distancia tradicional del arte y apuesta por lo sensorial: tocar, recorrer, perderse. En ese gesto, la obra se vuelve un soft escape, un reset emocional donde el arte no solo se ve —se siente, se vive, se comparte.

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